Podemos leer grandes titulares que están creando un caldo de cultivo para la existencia de dudas, y con las experiencias dadas, empezamos a no saber que nos quieren anunciar las noticias, que se van modificando al dÃa siguiente, que no se expresan con claridad, y que se leen con temor, pero que intuyen tener un objetivo.
Por una parte tenemos la grata noticia de que aparentemente se implantará una segunda etapa de moratoria turÃstica, para los próximos tres años, donde se anulan cualquier tipo de excepciones.
Recordamos con amargura, que el anuncio anticipado de la creación de la primera moratoria en el 2002, deparó un crecimiento inusitado de nuevos hoteles. Los empresarios, informados de su inmediata implantación, tuvieron tiempo suficiente para que “entraran” bastantes nuevos proyectos antes del inicio real de la moratoria. La primera moratoria pues, no cumplió su objetivo, de reducir o anular el crecimiento de nuevas camas, sino todo lo contrario. Los nuevos proyectos entrados con calzador, de golpe, desniveló la oferta y la demanda. En la abundancia de nuevas camas se sentenció la bajada del precio de venta en todos los hoteles del Sur. Ha sido tan enorme el daño causado, que no se comprende como ningún polÃtico, ni Gobierno ni oposición, haya aprovechado lo ocurrido para intentar sacar a relucir las responsabilidades, suponemos de alguien.
Nos encontramos ahora, en vÃsperas de la implantación de la segunda etapa de moratoria, que de realizarse, cumplirÃa, ahora sÃ, los objetivos de imposibilitar el crecimiento. -No se pueden colar nuevos proyectos al existir la primera moratoria en vigor-
Posterior a la noticia de la nueva moratoria, en estos dÃas, se anuncia que el Gobierno de Canarias modificará las directrices para poder construir hoteles de lujo. El vicepresidente canario “lamenta que en los últimos años haya habido promotores e inversores con proyectos de calidad y financiación, que no han podido llevar a cabo por distintas trabas, frenos y reglamentaciones”. El gobierno intenta que el sector de la construcción “vuelva a adquirir un papel activo, dado el momento de retroceso por el que pasa”.
No olvidemos, ni por un momento, que es el segmento de Turismo que aguanta por encima de otros sectores, -la construcción incluida- el mayor peso de la economÃa canaria.
El segmento de la construcción apostó voluntariamente por un desarrollo agresivo, y la crisis mundial le está afectando peligrosamente. Como un castillo de naipes, el desmoronamiento de uno de los motores de la economÃa, podrÃa afectar al resto de Canarias, por ello, es loable que el Gobierno busque soluciones, y salga en ayuda de la construcción. Pero nos asustan las posibles negociaciones que se vayan a producir, y que puedan permitir ambigüedades no deseadas. Hay que defender el Turismo por encima de todo, por encima de personas, de las asociaciones, y otros sectores en crisis. Si por defender la construcción, cae el turismo, caerá todo en Canarias.
Hemos entendido que la filosofÃa de la nueva etapa de la moratoria no facilita el crecimiento de nuevas camas, sino que contempla la permuta de las camas existentes en negocios obsoletos, para la edificación de nuevos hoteles de lujo. La construcción podrá seguir trabajando, recuperando las zonas hoteleras desfasadas.
Pero nos preocupa la división entre los Empresarios, y de momento nos tranquiliza la opinión a favor de la moratoria, del presidente de la Federación de HostelerÃa y Turismo que podrÃa haber manifestado “que la prohibición para construir nuevas plazas, salvo las vinculadas a la renovación de la planta alojativa obsoleta durante los próximos tres años, sin clasificar nuevo suelo turÃstico en el próximo quinquenio, coincide con nuestra filosofÃa”. Nos tranquiliza también la opinión del presidente de la Asociación de Agencias de Viaje de Las Palmas, cuando dice “por primera vez, un gobierno ha puesto el cascabel al gato.
Nos preocupa la noticia leÃda en prensa donde “el presidente de la Cámara de Comercio de Las Palmas, podrÃa haber considerado “que cualquier moratoria es innecesaria.”.
La preocupación crece cuando analizamos que la moratoria y la falta de planeamiento paralizan más de 20 proyectos turÃsticos, y que un sólo empresario canario tiene bloqueados unos 400 millones de euros por 13 proyectos inmobiliarios y hoteleros.
Dado que en polÃtica todo es posible, es creÃble que las soluciones para este empresario ya estén en vÃas de solución, de lo cual, deberÃamos alegrarnos todos, sin embargo, nos quedamos con la ilusión de que hayamos coincidido, que lo importante para la planta alojativa no es fabricar nuevas camas de lujo, sino conseguir que los actuales establecimientos turÃsticos recuperen la rentabilidad y ello pasa por conseguir un precio de venta digno.
La ley básica de la economÃa de mercado, de la oferta y la demanda, es tan clara que cualquier no iniciado la entiende. En una situación de crisis, donde la demanda por comprar vacaciones decrece, el precio de venta de la cama existente, es empujado a bajar. Si en esta situación de crisis la oferta de camas aumenta, destroza el sector con un hundimiento de precio que será difÃcil recuperar.
El Gobierno tiene la responsabilidad de apoyar y ayudar, codo con codo, al sector turÃstico, como prioridad inmediata, y facilitar con sus decisiones polÃticas que el precio no se deteriore otra vez.
En un futuro, desgraciadamente algo lejano, podrá apoyar la construcción de los grandes hoteles de gran lujo, que en este momento, no serÃan rentables, dada la miseria de los precios de alpargata.
Mi resumen, apreciado lector serÃa el siguiente:
Primera etapa. Intentar rentabilizar nuestra hostelerÃa levantando el precio de venta, y defender los establecimientos que fueron orgullo de nuestra historia. Mirar por sus intereses.
Segunda etapa. Eliminar la hostelerÃa desfasada y ayudarla económicamente, a desaparecer
Tercera etapa. Sustituir los establecimientos obsoletos por nuevas edificaciones para asegurar el futuro de nuestros hijos.
sebastianferra@hotmail.com

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Para que la primera etapa fuera efectiva, subir precios para rentabilizar la hostelerÃa, primero hay muchos temas a resolver. Los CC, los comercios, los kioskos de la playa, el mobiliario urbano,los espectáculos etc…., no están acordes a un destino con precios superiores a los que tenemos.
El turismo busca casi siempre ese lado paradisÃaco del destino turÃstico elegido.
La masificación por tanto, es el mayor enemigo que tenemos.
Debemos preservar nuestro medio ambiente, que es en fin de cuentas lo que nos da de comer.
Sr. Ferrá, tiene usted más razón que un santo; falta ahora que nos hagan caso.
Le felicito por sus escritos, como siempre tan acertados.
Ideagenial pone su dedo en una de las llagas que tenemos en nuestro cuerpo, que es el precio, para él, difÃcil de subir. Lo es ciertamente, pero prefiero utilizar el planteamiento optimista recordando que el precio puede auto reconducirse utilizando la ley de la oferta y la demanda, y pongo el ejemplo de Venecia. En esta bella ciudad, no hay sitio para nuevos hoteles, no hay solares donde especular, y la propia ciudad es reacia al crecimiento. Por ello, desde hace tiempo permanece con una oferta de camas (hoteles) igual, pero con una demanda de reservas siempre al alza, y esto se traduce con precios altÃsimos en estos viejos hoteles, donde puede que alojarse en alguno de ellos puede resultar hasta molesto, por los malos olores de las aguas de los canales, a pesar de tener que pagar el alto precio que el propio hotel haya fijado. En resumen, las facilidades o dificultades para reservar (oferta y demanda) es lo que condiciona el precio de venta.
Fran abunda en la belleza del destino elegido y en contra de la masificación. Apoyo su forma de pensar. Sigo con Venecia; el destino tiene el encanto perenne, que finalizarÃa si en la plaza San Marcos se construyeran uno o dos grandes hoteles, aunque resultaran los mejores del mundo. La imagen de la ciudad actual se desvanecerÃa, y nacerÃa otra Venecia, pero los efectos de las nuevas camas que los nuevos hoteles pondrÃan a la venta, harÃan bajar el precio de los hoteles familiares, viejos y antiguados que ahora son el sostén de los venecianos. Mi forma de pensar choca con las opiniones de algún sector empresarial, a la búsqueda de poner en el mercado de Gran Canaria lujosos nuevos hoteles que compensen la grandeza de algunas “millas de oro†del Sur de Tenerife, donde se sitúan las grandes compañÃas hoteleras más importantes de Europa, con precios acorde a sus lujosas instalaciones. Hay que recordar que Tenerife no permitió la construcción de tantos apartamentos como Gran Canaria, enfocados al turismo familiar, ni las laderas de sus montañas en Tenerife están tan repletas como algunas del Sur. La masificación en Gran Canaria es un hecho y se ha sabido copiar fielmente las equivocaciones de otras zonas turÃsticas, cuando de los demás, podrÃamos haber aprendido lo que no se debÃa hacer. Si la moratoria no se ejecuta, y nacen nuevos hoteles de lujo en Gran Canaria, los nuevos hoteles se verán obligados a vender sus camas al precio que el mercado fije, que será siempre por debajo del precio que cada hotel necesite para recuperar la inversión, con ello, conducirá a la miseria a los hoteles existentes. Mi solución pasa por no poner más camas en el mercado, y esperar que la ley de la oferta y la demanda recoloque el precio que necesitamos. Mientras tanto, el trabajo a realizar es inmenso, hay muchas zonas que recuperar y muchos establecimientos tienen que desaparecer. Cuando la oferta y demanda esté a nuestro favor, será el momento de aumentar lentamente la construcción de nuevos hoteles, siempre de calidad. Es la salida que veo, para el futuro de nuestra querida isla. Pero acepto que puedo estar equivocado.
Estoy de acuero con uno del tablero, pero siempre me pregunto ¿es que los polÃticos son ciegos o tontos? ¿o es que los ciudadanos vemos más alla que ellos?, no entiendo que no busquen soluciones cuando estan comprobando que esta querida isla se nos va al garete como no pongan solución rápida a los probleas de CC., parques, kioscos, sitios de ocio como cines, aparcamientos, limpieza,etc. etc. etc.