Sobre las 7 de la mañana, los primeros vecinos bajaban a la finca desde “el campo base”. Desde arriba ya se veÃan a los hombre de negro correr hacia los vecinos.
Mi intención desde la noche anterior era la de encadenarme. Desde que conseguà cadenas bajé por el hoyo central con la intención de no ser visto y bordear la zona. Pero mi intento quedó sólo en eso. Cuando veo a cinco de ellos corriendo detrás de mà tocando un pito. Me cogieron y me vieron las cadenas. Las cuales interpretaron como un objeto contundente con el según ellos pretendÃa agredirles. Enseguida me comunicaron que serÃa detenido y me pidieron identificación mientras me intimidaban y amenazaban. Por suerte mi pueblo me reclama con gran tensión y a él me devuelven.
Tras varias horas al sol escuchando y mirando como se reÃan de nosotros diciéndonos canarios de mierda entre otros halagos. Los vecinos aguantamos la calma. Hacia las once de la mañana una vecina intenta penetrar el cordón policial. Con miedo me mira, mientras yo grito. CORRE_ y es ahà cuando salta la guerra. Al momento estoy tirado en el suelo con cinco policias encima dándome golpes y mi madre sobre ellos en mi defensa siendo lanzada e insultada por estos salvajes. Después ya sólo recuerdo a mis vecinos aplaudiendo y mi nombre de fondo mientras un profundo mareo invadÃa todo mi cuerpo. Una vez en el centro de salud: me ponen oxigeno y una gran cantidad de diferentes medicamentos con suero vÃa intravenosa. A la vez que me hacen radiografÃas de todo el cuerpo diagnosticando diversos politraumatismos y un desplazamiento cervical.
El médico hace la denuncia pertinente ante el juzgado a la vez que me da copia del correspondiente parte de lesiones. Y cuando por fin consigo que me den el alta para volver a la carga me encuentro a la salida con dos policias secretos en el centro de salud.
Este compañero actualmente sufre politraumatismo y “collarÃn”, ni más ni menos. Por lo menos, estos profesionales de la humillación, le dejaron los dedos de la mano sanos para que nos pudiera transcribir, con pelos y señales, su dolorosa experiencia.
La xenófoba expresión: “canarios de mierda” fue utilizada por estos mal llamados policÃas de élite.
Juan José Guedes

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No somos nadie, canarias ya no es canarias. Trabajando 12 horas diarias. Dando de comer a 10 familias, luchando por esta tierra y nosotros poniendo ricos a cuatro politicos que controlan el sistema y el sistema hace con nosotros lo que les viene en gana. Me dan ganas de tirar la tohalla y mandarme a mudar.