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El Periscopio
El verdadero rostro de Mohamed VI, rey de Marruecos, se ha puesto de manifiesto en estos dÃas con la odisea de la joven saharaui Aminattou Haidar, expulsada de su tierra cuando desde Canarias llegó a El Aaiún. Previamente le habÃan retirado su pasaporte marroquÃ, por lo que la dejaron indocumentada, como una persona sin patria.
Lo más triste de estos saharauis, tanto los que andan en el exilio, como los que viven en el propio Sahara o en los campamentos de Tinduf, es que ninguno de los paÃses responsables de lo que les esta ocurriendo ahora mismo se apiada de ellos. A nadie le importa la situación inhumana que viven los refugiados en territorio argelino.
A nadie le importa el sufrimiento de los que han quedado dentro de un territorio que ha sido invadido y expoliado por una potencia extranjera. A nadie le importa que se utilice con esas personas la represión, la tortura o la cárcel, si cansados de toda la humillación que reciben deciden protestar y expresar su rechazo a tanta injusticia. Gracias a las ONGs y a sus amigos del exterior logran sobrevivir.
España no se ha portado nada bien con quienes hasta no hace mucho eran también españoles, porque, si todavÃa hay alguien que no lo sepa, el Sáhara era una provincia española. Esperemos que nunca nos ocurra algo por el estilo. La ONU actúa sin contundencia, y envÃa allà a unas tropas – la Minurso- que mira hacia otro lado cuando la policÃa del dictador coronado reprime, detiene y tortura.
Europa, la Europa rica y capitalista también se comporta con indiferencia ante el sufrimiento de unos seres dejados de la mano de los hombres, sin padrinos potentes, y comercian y negocian con las riquezas del territorio que pertenecen a los saharauis, reconociendo unos derechos de propiedad que no tienen sus invasores y que legalmente ningún organismo internacional les ha otorgado. Es una auténtica vergüenza. Y es una vergüenza que desde Canarias se realicen negocios con Marruecos y se coquetee con ese paÃs, a costa del territorio usurpado. Claro que Marruecos no es Cuba, que es una dictadura pero que no tiene nada que ofrecer, mientras que la monarquÃa alauita vende una pesca que no es suya. Vende unos fosfatos que no son suyos. Y tal vez venda una futura riqueza turÃstica y unos escondidos yacimientos petrolÃferos.
Para europeos y demás negociantes “es su dictadura, es su monarquÃa”, aunque no haya libertad de expresión, aunque no se respeten los derechos humanos, aunque muchos de sus habitantes vivan y mueran en la miseria y dejan su paÃs como alma que lleva el diablo para ver como pueden sobrevivir en cualquier rincón de Europa o del mundo.
Como decÃa mi compañero Antonio G. González en LA PROVINCIA aquà se están cociendo otra vez los planes estratégicos de los Estados Unidos que quiere controlar la frontera sur mediterránea, y, en ese sentido, Marruecos de deja de ser un peón americano, La obsoleta monarquÃa marroquÃ, a su vez, se apoya en el paÃs norteamericano, para consolidar su reinado y, al mismo tiempo, hacer y deshacer a su antojo, especialmente en la cuestión de la anexión del Sahara.